Xabier Lete | Poeta y cantante
[Entrevista publicada en la revista “Garaia”, nº 23, 1977/02/03. En la entrevista estuvo también presente Miguel Pelay Orozco]
Hoy día te nos apareces, Oteiza, como hombre solitario, más que recluido en soledad, arrojado a ella, o quizás ambas cosas al mismo tiempo. Pero todos nosotros sabemos de tus largos años de esfuerzo y lucha por crear grupos de vanguardia vasca en el terreno cultural y estético, por conectar, en todos los órdenes de la vida colectiva, con el pueblo al que perteneces. ¿Cómo ha sido esta lucha, qué características ha revestido?
OTEIZA.- Sí, yo antes, siempre, he perseguido la formación de equipos, creyendo que la investigación, incluso la resistencia cultural, la fuerza nuestra, nuestra ofensividad posible es siempre en equipo, a base de comandos concretos de trabajo, indagación, lo que sea, Y para mí, por la experiencia que he acumulado en estos largos años, es imposible tratar entre nosotros de constituirnos en equipos de trabajo. Luego los trabajos míos ahora no pasan de apuntes, no son más que proyectos en notas que no prosperarán, esquemas, guiones sobre indagaciones posibles para nosotros. Pero con los demás ya nada.

GARAIA.- Notas, esquemas, guiones. ¿Sobre qué, por ejemplo?
OTEIZA.- Estos blocks sobre la mesa, estos cuadernos, son con estas anotaciones. Estoy aplicando mi ley de los cambios a una serie de cuestiones que me preocupan. Mira, aquí estoy con la infancia, no hay un niño, sino dos. Son las dos infancias que encontramos en Piaget. La primera infancia, de 2 a 7 años, el mundo perceptivo de la horizontal, y la segunda infancia, de 7 a 12, el mundo de la vertical. Pues el primer niño viene a ser un niño vasco, coincide con el mundo cóncavo y receptivo de nuestra gran cultura tradicional, la más remota, en segunda fase, en la que maduran nuestras formas de comportamiento desde la prehistoria, y la densidad metafísica de nuestra lengua. El segundo niño, de la vertical, del mundo convexo de la expresión, es el niño latino que corresponde al mundo en primera fase de mi ley de los cambios. Empezamos en segunda fase y terminamos madurando en la misma fase, principio como el fin, nuestro asiera da amaia.
Tantas veces me he repetido que nuestro país es un país de niños, que me decidí a tratar de profundizar en esta relación del adulto vasco con nuestra infancia. Y ya véis, este niño del mundo de la horizontal, este niño vasco, en sus relaciones y juegos con los otros niños, no coopera, no dialoga, sólo juega consigo mismo, lo que hace es monologar. me estoy explicando así nuestra falta de cooperación y de entendimiento político entre nosotros; me explico hasta la obra de nuestros escultores en la que rara vez podemos hablar de comunicación. Nuestra escultura es puro monólogo, y hay como una búsqueda de protección en nuestra necesidad de creación, es como un estilo en común de formación de hombre de curación de hombre, un totetismo estético de la misma naturaleza que el de nuestros santuarios prehistóricos.
Pero claro que estas relaciones del adulto vasco, y del escultor concretamente, de este escultor político concretamente, con la infancia, no quedan a este solo nivel. Llevo tiempo preocupado con una posible teoría vasca para nuestros procesos culturales y revolucionarios. Hace unos meses resumí en un pequeño ensayo mi parentesco con Mao de mi dialéctica en arte, desde mi ley de cambios.El funcionamiento de mi ley de los cambios respecto precisamente a nuestro estilo artístico no de comunicación, correspondía y daba razón a Mao, a su fórmula 1 se divide en 2. No se producía síntesis hegeliana conservadora, el objeto artístico experimentalmente quedaba destruido, quedaba sin justificación el trabajo individualista del artista. Había verdadera ruptura del artista como productor y su producción personal como consumo, había conversión de artista en pueblo, transferencia de su nueva sensibilidad privada al pueblo como nueva sensibilidad común, como propiedad social. La nueva problemática que quedaba para el artista revolucionariamente era la de colaborar en la búsqueda de las tácticas pedagógicas para esa transmisión.
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